Leyendas sobre la Tilma y la Imagen


A inicios del siglo XX, un hombre escondió una bomba en un arreglo floral a los pies de la tilma. La explosión destruyó todo alrededor, menos la tilma, que permaneció totalmente intacta.

 


Esto es verdad. La mañana del 14 de noviembre de 1921 se detonó una bomba en la Basílica de Guadalupe. Luciano Pérez Carpio, empleado de la Secretaría Particular de la Presidencia, protegido por soldados disfrazados de civiles, colocó la bomba a los pies de la Imagen de la Virgen de Guadalupe. La explosión se escuchó en un radio de un kilómetro a la redonda; a la Imagen de la Virgen de Guadalupe no le pasó absolutamente nada. Sin embargo, los candelabros y el crucifijo de bronce que estaban en el altar quedaron doblados por el impacto.  (Cfr. Eduardo Chávez Sánchez, La Iglesia de México entre dictaduras, revoluciones y persecuciones, Ed. Porrúa, México 1998, pp. 165-166).

Actualmente, el crucifijo de bronce está expuesto al público en el mismo recinto de la Basílica.

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