Leyendas sobre la Tilma y la Imagen


Los estudios científicos no logran descubrir el origen de la coloración de la Imagen o la forma en que la misma fue pintada, y no se detectan rastros de pinceladas de ninguna técnica de pintura conocida.


Esto es verdad. No se ha descubierto el origen de la coloración ni de “la forma en que fue pintada”. Como no se detectan rastros de pinceladas, debería decirse más bien “la forma en la que la Imagen se plasmó o se estampó en la tilma” y no “la forma en que se pintó”.

 

No existe nada definitivo en relación a la técnica o técnicas de impresión de la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Sin embargo, en su libro Maravilla Americana, de 1756, el gran pintor oaxaqueño Miguel Cabrera, señala que se usaron cuatro técnicas de pintura: óleo, temple, acuarela y labrada al temple. Sin embargo, no existen pruebas contundentes a este respecto y, como sabemos, no existen rastros de pinceladas que respalden la aseveración de Cabrera.

Sin embargo, existe un detalle especialmente sorprendente en la Imagen: el zapato de la Virgen, que aparece encima de la luna, no tiene ningún tipo de color, simplemente es la tilma cruda. Todo esto es inexplicable.

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